miércoles, 25 de febrero de 2015

La fábula de el árbol y el ave


Porque al final descubrió
que no era el destino final de un ave,
sino la estación donde refugiarse
para retomar fuerzas
antes de continuar el vuelo
... y lo amó por eso! 
 
Más que una historia de amor,
encuentros y desencuentros;
la considero una historia
donde dos soledades
pertenecientes a dos almas
no complementarias
se unen creando
un nuevo mundo
lleno de fantasía
rico en experiencias
y sensaciones auténticas!




 Eros Ramazzotti - Fábula

Y te cuentan cómo él se transformó
en árbol porque así lo deseó,
y se quedó plantado allí mirando
la tierra en que nacían flores nuevas.

Fue refugio de conejo y colibrí,
y el viento le enseñó a qué saben, sí,
la miel y la resina silvestres.
Y la lluvia lo bañó.

Y mi felicidad, decía para sus adentros,
eso, eso, sé que ahora la encontré,
eso, porque tengo todo el tiempo ya para mí.
Ya no necesito más de nadie.
Toda la belleza de la vida es para mí.

Y un día pasaron por allí
los ojos de una niña
que le habían robado al cielo
el brillo de dos estrellas.

Y se estremecieron sus raíces

Cuánto desconcierto de improviso dentro de él,
eso solamente siente el hombre sin la mujer.
Y alargó sus ramas hacia ella.

Sintió que la felicidad trasunta la mitad del infinito.

Luego era el tiempo, sol y luna, nube y música,
era el tiempo, risa y llanto,
y entre tanto,
era un hombre que a la vida despertó.

Era como el tiempo que llenaba sus enormes soledades.
Esa parte verdadera que una fábula encantada
esconde en sí para ser auténtica.

viernes, 6 de febrero de 2015

Como peces en el mar ...


Gracias por recordarme el mar,
el sol, la brisa y la libertad
gracias por llenar mi corazón
recordarme que todo esta en mi interior
gracias por no juzgarme con palabras
cuando realmente estaba siendo yo

y por ayudarme a descubrir
mi mayor temor,
pues el deseo y la obstinación
no harían ningún favor
conteniendo una llama que se enciende
a sólas y sin razón

sosteniendo mi corazón
cierro los ojos,
contengo la respiración
beso tus labios,
adivino por última vez su sabor
guardando mis alas rotas
despidiendome sin decir adiós

aún así algo nace en el corazón
y tu ni te enterás de esta canción